En un contexto como el que Bauman
define de “modernidad líquida”, caracterizado por grandes flujos y gran
movilidad de procesos deslocalizados y desterritorializados, las redes
virtuales, prácticamente a portada de mano de un número significativo de individuos,
representan el principal medio para la transformación de las sociedades,
ahora en posibilidad de recrear en parte, lo que en las últimas décadas ha sido
trastocado por la cultura del mercado global: el vínculo social.
Se habla de sociedad en red
precisamente porque las tecnologías de la información y de la comunicación
ofrecen un soporte inmediato para la circulación y generación de conocimientos,
soporte que los usuarios llenan de significado al compartir las múltiples
experiencias de la cotidianeidad, recreando así aquellos lazos que precisamente
aglutinan, mediante sentidos socialmente compartidos, los grupos sociales. Me
parece se trata de una transformación social cuyo alcance aún queda por develar
pero que incluye e implica necesariamente los procesos educativos en
cuanto portadores de los universales de la modernización y a través de los
cuales significamos las múltiples experiencias de vida.
Se van perfilando de esta manera
nuevas potencialidades para la educación y en especial la superior, la que se
dirige al joven adulto, próximo a integrarse en los procesos productivos
en los que encontrará distintas modalidades de supervivencia que de manera cada
vez creciente dependen de su nivel formativo. Es evidente que en un contexto
así pensado, la red cibernética es quizás la característica intrínseca
más sobresaliente de los nuevo procesos formativos, pero esto en lo más mínimo podría
ser suficiente sin una reflexión detenida sobre qué paradigmas y, por ende,
desde donde enfocar las nuevas prácticas educativa. Al empezar trasladando
el centro de los procesos educativos en el aprendizaje, paradigmas como el
constructivista y el conectivista vienen completando lo que la era digital inicia
con la oferta de un soporte material/virtual, ya que los estudiantes ya tienen
servido en bandeja líquida, una trama de información y acceso a la
comunicabilidad de tal información; algo así nunca había existido antes. De tal
manera que el aprendizaje estará centrado ahora en conectar conjuntos de información
especializada que las distintas inteligencias en red se encargarán de
elaborar y circular para ulteriores desarrollos en una espiral que pude no
tener fin.
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